viernes, 17 de febrero de 2012

ME ASUSTAS





Me asusta saber que en este mundo respiran
mentes como la tuya que desprenden luces
y palabras de fuego para vivir de los sueños.
Que en tus pausas de tranquilidad espiritual
llegas a habitar la soledad de los cielos.

Me asusta saber que te he conocido sentenciado
a nunca mirarme en tus ojos, ni oír tu voz
y que jamás salvaré el camino que cubre
la distancia entre tus brazos
ni podré descifrar la ansiedad que me consume.

Me asusta esta obsesión por besar tus pies,
ceñirme al cinturón que rodea tus caderas
e imaginar que adorno tu cuello con mis besos.
Me refugio en tus palabras y en el detalle del verso
Intrépido que vive y muere su aventura.

Me asusta saber que has de borrarte a destiempo
un día de lluvia o quizás de sol
y no podré hacer nada para evitar tu ausencia
y en el vacío de esta estancia se guardará el secreto
como el perfume de un viejo espejismo.

Me asusta saber que no nos sobra el tiempo
que en su vuelo disuelve nuestro idilio fugaz.
Y me tiemblan las manos o se opaca tu voz,
pero quedan presagios de la inquieta costumbre
de inventarnos los versos y las frases de amor.


Marco Antonio

martes, 7 de febrero de 2012

                               DAME ESTE DÍA

Voy a quemar todos los puentes

por donde transitan los recuerdos

porque no quiero saber de dónde vienen.

Los años no han sido suficientes

para pensarlos olvidados en el tiempo.

Cada paso que doy deja una huella

que persigue mi sombra

denunciando mi sinuoso recorrido.

¿Es esta la ruta de todas mis virtudes

en pieles de serpientes ataviadas?

Estoy envenenado de nostalgia,

condenado a recorrer la pasarela

aullando como perro maltratado,

pero me niego a degustar en los sepulcros

el eufemismo conque juega el tiempo.

Concédanme un instante en este limbo

y la ausencia de puentes sin fronteras

para marcharme en paz sin los recuerdos.

Borradme de la faz del testimonio

como el efluvio del éter y ser nada...



Marco Antonio

lunes, 16 de enero de 2012

LA ÚLTIMA ESPERANZA



Por ti me sacudí el amor de este plumaje
para que la duda no encontrara refugio
en el desconocido que habita en mi interior.
Abandoné el paraíso sin promesas
de pensarlo dos veces;
sabía que el camino sin sombras, era el tuyo.
Sin tu propósito, no habría causa.
Fue tu voluntad, no la de un sueño efímero
pretendiendo moldear mi semilla al renacer.
De las cenizas se levantó el fénix
y al sacudirse el amor de su plumaje
desplegó la sombra de sus alas
intentando descifrar su silueta renacida.
Entonces emprendí el vuelo para perseguirte
hasta que mis fuerzas agotaran
la última esperanza.


Marco Antonio

sábado, 24 de diciembre de 2011

PROMESA PARA EL AÑO QUE SE APROXIMA

Siempre he estado convencido de que soy el protagonista pero nunca me he atrevido a cuestionar la razón o el por qué. Ni siquiera me enteré cuando la inocencia me abandonó, ni cuando fue suplantada por la cruda realidad, esa que me apabulla en el trayecto sin vincularme del todo a las pautas aparentemente trazadas con algún propósito.

Aunque por dentro no dudo que existe un no sé qué, entrelazado con el paso inexorable del tiempo. Puedo creer que carecemos de la suficiente capacidad para contrastar estos eventos, menos aún, la razón del por qué. Toda esa información en el ADN y los cromosomas son instrucciones por extrapolar de las que nunca nos enteramos. Un proceso de esta envergadura, sin duda será descifrado con el paso del tiempo, entonces llegaremos a conocernos y quizás lograremos ser tan perfectamente equilibrado que no necesitaremos a Dios.

Pero entre mis dudas se nutre la idea de que nunca alcanzaremos esos limites en el desarrollo del proceso cognitivo. Cada día se abren nuevas puertas y las alternativas tecnológicas aturden la visión de los intelectuales. Es entonces cuando la inescrutable compulsión que se agazapa en nuestro insondable entramado biológico tomará las riendas y nuestra capacidad de auto destrucción prevalecerá sobre todas las otras alternativas transformando y finalmente destruyendo nuestra capacidad e instinto para llegar a ser mejores personas. Es sólo una duda, pero: ¿No es este paradigma lo suficiente angustioso como para hacer una pausa antes de comprometernos a cumplir promesas para el año que se aproxima?

Marco Antonio

sábado, 1 de octubre de 2011

LA FELICIDAD

Se dice que la felicidad es de color azul y que no es un secreto reservado para unos pocos. Es difícil explicar su extraña y misteriosa influencia en nuestra conducta, pero hay quienes juran que en un principio se descubrió disuelta en el mar desde donde siempre ejerció su magia.
Si alguna vez, en un momento de soledad te acercaste al mar y al estar expuesto a la inmensidad de los océanos te invadió una inexplicable sensación de paz y tranquilidad sabes de qué estoy hablando. Es como si se abriera una compuerta en nuestra imaginación y comenzáramos a visualizar una nueva perspectiva por donde las ideas y posibilidades que no habíamos contemplado fluyen sin saber por qué, y entonces comenzamos a sentirnos felices. Sé que han intentado justificar ese efecto, pero la realidad es que no existe una explicación científica que nos llegue a convencer del por qué somos o no somos felices.
La felicidad no es un remedio casero, pero no sería una mala idea si pudiera prescribirse en constantes proporciones por el resto de nuestras vidas.
Hay quienes la encuentran en los ojos de otra persona o cuando llega a tu hogar una nueva criatura. Hay quienes cuidan de ella toda una vida hasta que la muerte los separa. También existen los que no la reconocen y se desplazan del uno al otro confín de la tierra sin encontrar la felicidad. Pero en verdad, creo firmemente que estamos hablando de una especie de reacción bioquímica. Si has llegado hasta tu alma gemela y tu compromiso de amor y fidelidad es inquebrantable, no existe una situación económica, o enfermedades catastróficas, o los estragos de la vejez que desmerezcan tu propósito porque la felicidad siempre será tu escudo.

Marco Antonio

jueves, 22 de septiembre de 2011

NATALIA



DESEO CONCEDIDO

La puerta estaba abierta. La sombra aprovechó el descuido de la mujer, para entrar en la casa.
Se camufló y esperó.
Llegó la mujer, ojerosa debido a tantas noches sin dormir, cansada del largo paseo nocturno. Arrastrando los pies, dejó al niño dormido en su cuna, y se dispuso a acostarse, pero su bebé tenía otros planes. Se despertó y empezó a berrear.

—No, por favor. Que no puedo más —dijo, desesperada, la mujer. El llanto de su bebé le taladraba la sien.
.

Completamente agotada, se acercó a la cuna y la meció un poco, pero el bebé seguía llorando.
Quería más.
Lo cogió en brazos, lo amamantó, le cambió el pañal, y una vez dormido, lo volvió a dejar en la cuna y salió de la habitación murmurando: “que no se despierte, por favor, que no se despierte."

La sombra, entonces, salió de su escondite. Entró en la habitación del niño, cubrió la carita del bebé con su mano. y susurró cuando este dejó de respirar: "deseo concedido."




sábado, 27 de agosto de 2011

AL AMANECER




Pisó con fuerza contra el cemento cuarteado, como si su rabia pudiese agrietar la estructura blindada y ofrecerle una alternativa al inevitable desenlace. Como un animal enjaulado se movía en círculos concéntricos cada vez más estrechos. Miró con intensidad hacia el agujero.

Una tenue claridad comenzaba a filtrase a través de los barrotes. Los ruidos del patio se magnificaban dentro de la celda. Atento a todo lo que ocurría en el exterior, pudo identificar el sonido de la clavija que activaba el mecanismo de la guillotina como también, en su momento, el del impacto de las cabezas al caer. Llevaba meses escuchándolos. Pensó que en aquél lugar como en la vida misma todo era una redundancia agobiante, en su caso, una tétrica realidad.

Cerró los ojos y se reclinó sobre la mugrosa almohada. Trató de adivinar quienes estarían escuchando cuando, al amanecer, su cabeza impactara contra el fondo de la cesta.



Marco Antonio